Música en Vena / by Celia Mayo

Esta mañana he vivido una experiencia increíble. He podido cantar para algunos de los pacientes del Hospital Gregorio Marañon, gracias a la maravillosa iniciativa desarrollada por la asociación Música en Vena liderada por Virginia Castelló. 

Reconozco que estaba nerviosa la noche anterior, pensando en que nunca me había visto en una situación similar y no sabía cómo iba a afrontarla. La realidad es que ha sido facilísimo desde el primer momento en que he puesto un pie dentro y que el recibimiento de todas las personas para las que canté me ha puesto una sonrisa en la cara desde el segundo uno. No sólo una sonrisa, ¡por dentro el corazón me daba botes! pero no de nervios, ¡sino de emoción y buen rollo!

Mi compi Alejandro Vaquerizo a la guitarra y yo a la voz hicimos unas cuantas bossa novas y sambas y algunos villancicos en los pabellones de psiquiatría y oncología. ¡Lo que allí ocurrió fue mágico! Nunca se me van a olvidar las caras de cada uno, sus sonrisas acogedoras de bienvenida, ...algunos cantaron, otros bailaron, incluso tocaron percusión, como es el caso de Goyo, que se arrancó a acompañarnos haciendo la rítmica sobre los metales de su silla y al que estaremos esperando fuera, para que cuando salga, poder compartir más de esos momentos sobre un escenario, como él sugirió. 

Al salir de allí lo que he sentido ha sido una sensación, blanca y pura, enormemente grande, firme y segura, de paz y tranquilidad, de locura y ganas por la vida, de fuerza y de verdad, que me ha sorprendido a mí misma. Siento gratitud a toda esta gente, luchadores que me han enseñado mucho durante este tiempo de música. Resulta que yo he ido a ayudar y he salido ayudada. A veces pasan estas cosas, cuando todo se da la vuelta y entonces alucinas. Lo cuento tal como lo siento, sin poesía, sólo la realidad. 

Así que gracias a todas las personas que han hecho posible que un proyecto como éste se lleve a cabo, un verdadero salvavidas. Sin duda, nunca olvidaré tal día como el de hoy.