New York, New York / by Celia Mayo

Reconozco que soy un poquito vaga para escribir, así que he tardado un poco desde el último post que publiqué. Pero nunca es tarde!!!!......(dicen)

Quiero hablar del jazz en Nueva York porque estoy viviendo una experiencia musical brutal.  

Hace unas semanas vine con la idea de recibir clases, de ver conciertos, de acudir a jam sessions y de ver qué onda había aquí y me voy con las manos llenas o mejor dicho, con el cuerpo, los pies, la cabeza..., todo... hasta arriba. Esa sensación de plenitud....

No sólo estoy viendo unos bolos alucinantes, mayormente de jazz (aunque también de otros estilos)....y dentro del jazz...de muchos tipos y variantes de jazz!!!!!!... sino que estoy admirando con ilusión cómo hasta el local más escondido tiene siempre un público dispuesto a escuchar con atención, contento de poder pasar un rato escuchando música. Es una simbiosis maravillosa y permanente. 

Acabo de pasar una de mis mejores noches en el Smoke, en un concierto muy inspirador de la que he recibido clase de técnica vocal, Marianne Solivan, una mujer que canta como es, abierta, libre, sin prejuicios. Una mujer de la que hablan en periódicos y valorada por los artistas con más renombre de la ciudad. Le acompañaba una base de un rigor exquisito (Josh Richman, Matthew Parrish y Anthony Pinciotti) y el saxo tenor Joel Frahm me ha dejado con la piel de gallina por su sonido sincero y maravillosa sensibilidad, así que vengo cargada de energía positiva y con una inevitable gran sonrisa, que me ha acompañado durante todo el viaje en el metro hasta casa, mientras por mi cabeza sonaban melodías. 

Siento un renacer musical en mí, gracias a las clases con Marianne Solivan y con Sara Serpa. Siento una apertura de mente como hacía tiempo no sentía. Siento una gratitud inmensa hacia la música y hacia los músicos abiertos, generosos y accesibles, por muy famosos que sean. Siento también gratitud hacia el público, contento de participar en la escena musical, al que no le supone un problema desprenderse de 10 dólares a cambio de escuchar algo tan sincero como es hacer música y también a los locales, que lo hacen posible, apostando por los artistas. Aquí ser músico está valorado siempre!!! ...aquí, en la Gran Manzana, todo encaja!!!

En definitiva, volveré para Madrid con las pilas cargadas y con más seguridad en mí que nunca porque cada experiencia y paso por la vida suma....y sumas y sigues y aprendes y creces y....cantas!!!